Tortos con picadillo y cabrales

Aquí estoy otra vez, después de unos cuantos meses de desconexión total aparezco de nuevo para retomar mi actividad bloguera.

En éstos meses he tenido poco tiempo para dedicarle al blog pero he de decir que también estaba algo desmotivada y sin ganas de ponerme frente al ordenador a colgar recetas. Soy de las que piensan que las cosas hechas sin ganas terminan mal hechas y para hacer algo mal mejor no hacerlo.
Afortunadamente esa etapa ya pasó y regreso con energías renovadas. Espero encontrar tiempo para publicar como mínimo un par de veces a la semana, para visitar y comentar en  los diversos blogs que sigo.

Para la vuelta al cole, a la rutina y al trajín diario después de las vacaciones, nada mejor que un plato contundente que nos cargue de energía como el que os traigo hoy: los tortos.
Una receta tradicional asturiana que de unos años a ésta parte parece que se ha puesto de moda pero que hace algunos años era poco menos que imposible encontrárselo en la carta de ningún restaurante. Menos mal que nos hemos sacudido la tontería de encima y platos como éste recuperan su sitio.

Cuando empecé a ver la combinación picadillo con cabrales, me pareció una burrada que dos sabores tan fuertes pudieran casar bien pero la verdad es que lo hacen. Es una mezcla muy rica y hasta parece que la cremosidad de la salsa de queso ayuda a equilibrar la grasa del picadillo ¿quién lo diría?

Con las cantidades que os doy salen 6 tortos de tamaño medio. Si queréis que os salgan más, aumentar las cantidades proporcionalmente

Ingredientes:

250 gr de harina de maiz
125 ml de agua templada
1 cucharadita de sal
Aceite para freír

Echar la harina y la sal en un recipiente. Ir echando el agua poco a poco hasta conseguir una masa que no se pegue a los dedos y que se pueda trabajar bien. No esperéis una masa elástica ya que al no tener gluten la textura es más bien tirando a arenosa.
Formar una bola con la masa, dejarla en el bol y cubrir con un paño húmedo. Dejar reposar en la nevera, yo suelo dejarla un par de horas. También podéis dejarla de un día para otro.




Coger porciones de masa, hacer una bola con ellas, colocarlas sobre el trapo húmedo y doblándolo sobre la bola de masa aplastarla dando forma al torto. Freir en abundante aceite caliente hasta que se doren por ambos lados.



Como acompañamiento yo los serví con picadillo y una salsa hecha con 75 gr. de queso cabrales y 200 ml de nata. La próxima vez aumentaré la cantidad de queso porque pecaba de suave.

Chocolate layer cake

O lo que es lo mismo tarta de chocolate a capas pero como suena muchísimo mejor el nombre en inglés lo dejamos así.

Llevo un retraso considerable en la publicación de recetas, con deciros que ésta tarta la hice en Semana Santa, creo que ya os lo digo todo.

Este tipo de tartas me tiene enamorada desde hace ya tiempo. Se me cae la baba cuando las veo altas, con un montón de capas todas iguales y con la cobertura lisa y perfecta.
Luego miraba mi tarta y me decía: "Susanina ¿dónde vas con ésto?".

Pero todas las pegas que le ponía a mi layer cake de aficionada se me olvidaron al primer bocado, está mal que yo lo diga, pero estaba tremenda.
Y no fui la única que opinó así,  hubo quien la comió, la cenó y la desayunó. Y ésta vez, lamentablemente para él, no fue mi marido.

Para la cobertura y el relleno de la tarta usé una cheese cream de chocolate y nutella, la receta la tenéis  aquí, y el bizcocho de chocolate fue un experimento que mezclaba varias recetas y que afortunadamente salió bien.

Como no fui capaz de dejar la cobertura lisa y perfecta la dejé así más "rústica"

 Yo preparé la masa del bizcocho con thermomix pero se puede hacer perfectamente con cualquier batidora.

Ingredientes para el bizcocho:

4 huevos
200 gr. de azúcar
200 gr. de mantequilla a temperatura ambiente
100 gr. de cacao en polvo
60 ml. de leche
60 ml. de crema de orujo
300 gr. de harina
1 sobre de levadura química

Echar los huevos y el azúcar en el vaso con la mariposa puesta, batir 5 min. V3- 1/2  37º. Retirar la mariposa, añadir la mantequilla y batir 1 min. 37º V3.
Añadir el cacao, la leche y el licor y batir 15 seg. V3.
Agregar la harina tamizada con la levadura y la sal, mezclar otros 15 seg. V3. Acabar de integrar con una espátula.
Verter la mezcla en un molde engrasado y llevar al horno precalentado a 180º unos 35-40 minutos o hasta que al pincharlo con un palillo salga limpio.
Esperar a que esté completamente frío para rellenarlo y cubrirlo con la crema, refrigerar unas horas para que se integre todo bien



Os pongo una foto del corte aunque no le haga justicia a la tarta. Ha sido mi primer layer cake y estoy segura de que no será el último



Tarta de piratas para Héctor

El pasado Abril fue el cumpleaños de Héctor o como mi hijo le llama "El Primín".
Cuando están juntos le dice: "El Primín ven conmigo", "El Primín vamos a jugar". Da igual cuantas veces le digamos que le llame por su nombre, que él sigue empeñado en llamarle El Primín, es de lo más cómico.

La última obsesión de Héctor a sus 4 añitos son los piratas, cualquier cosa que ve es un barco pirata y él es siempre Jack Sparrow.
En el parque el tobogán es un barco pirata, en la playa un montículo de arena es un barco pirata, en casa el sofá es un barco pirata... así hasta aburrir

A la hora de hacerle la tarta tenía muy claro que me la iban a pedir de piratas.
Por una parte sabía que si hacía algo muy tierno e infantil al cumpleañero no le iba a gustar, sólo tiene 4 años pero prefiere la cara más sanguinaria de los piratas aunque por otra parte la idea de hacer una tarta de temática más oscura para un peque no me seducía nada.
Así que me lie la manta a la cabeza, busqué dibujos por internet y salió esto.


Un pirata de cara redonda y ojos azules como el cumpleañero y un mapa del tesoro clavado en una daga con puño de calavera sobre un fondo del color del mar. Por la cara que puso "El Primín" yo creo que acerté de lleno.



La tarta era un bizcocho de chocolate, relleno de SMBC de fresa y bañado con almíbar de vainilla. Para preparar el SMBC en lugar de mermelada, utilicé sirope de fresa lo que le dió un sabor intenso y riquísimo.  Os dejo una foto del corte, que ésta vez si hay.


Galletas para los padrinos

Aquí está de nuevo la desaparecida.

¿No os pasa nunca que vais dejando una cosa sin hacer un día, otro día, otro día... y que cuantos más días pasan más pereza te da ponerte a ello? Pues eso me ha pasado a mí últimamente con el blog, estoy pasando por una fase vaga, seguramente el motivo sea éste asco de tiempo que estamos teniendo, ya lo sé no había llovido casi nada en todo el invierno y necesitábamos el agua pero ya era hora de que cerraran el grifo.
Me estaban empezando a salir escamas y creo notar un asomo de branquias cada vez que me miro al espejo. De ahí a tener a unos japoneses persiguiéndome con un arpón hay un paso.

El caso es que tengo varias cosas pendientes y si sigo con ésta galbana me da el verano sin publicar el detalle que les hice a los padrinos de mi hijo y a la madrina de mi marido para el domingo de Ramos.



Son las primeras galletas que hago sóla desde el curso que hice con Isabel y están, como veis, muuuuy mejorables. Si os preguntáis porque hay tan pocas os lo diré, me quedé corta en la preparación de la glasa y la cantidad que hice dio para lo que veis ahí. Fallos de principiante, seguro que la próxima vez me sobrará glasa como para pintar la cocina, como si lo viera...
Espero que os gusten y perdonéis los fallos que tienen.
A ver si a partir de ahora me sacudo la pereza, me pongo las pilas, publico más a menudo y os visito como os merecéis.


Tarta de limón y dulce de leche

Por fín vuelvo a la normalidad, después de la agotadora Semana Santa y unos días de absoluto caos de cajas, juguetes y dibujos animados chillones en el almacén de la tienda.
Que descanso la vuelta al cole y eso que mi hijo se porta bien cuando se queda conmigo en la tienda pero entre pinturas, coches, balones, barcos piratas y demás, ésto parecía la sección de juguetes del corte inglés después del paso de un huracán.

Estos días no he podido visitaros tanto como me gustaría pero es que no he parado en casa aunque supongo que no seré la única.

Hoy os traigo la tarta que preparé para mi cena de cumpleaños, ya va a hacer un mes, voy ligeramente atrasada colgando recetas, que desastre...

Una mousse de lemon curd sobre una base de masa quebrada aunque también podéis usar la típica base de galletas y mantequilla o una base de bizcocho, eso ya va en gustos.
He descubierto hace poco el lemon curd y me encanta, lo recomiendo a cualquiera que no lo haya probado. Intenté hacerlo casero pero resultó un desastre, sabía a óxido. Aunque ya he recibido consejos para que no me vuelva a pasar y la próxima vez que me anime a prepararlo si sale como es debido os lo enseñaré.




Ingredientes:
300 gr. de lemon curd
100 ml de leche
6 hojas de gelatina
400 ml de nata para montar
4 claras pasteurizadas
150 gr. de azúcar
Dulce de leche
Una plancha de masa quebrada

Recortar un trozo de masa quebrada del tamaño del molde o aro que vayamos a utilizar, pinchar para que no infle o ponerle un peso encima y hornear en horno precalentado a 180 durante unos 20-25 minutos hasta que se vea dorada. Reservar.

Remojar las hojas de gelatina en agua fría para que se hidraten. Mientras tanto poner a calentar la leche, cuando empiece a hervir apartar del fuego y disolver la gelatina hidratada en ella. Añadir el lemon curd y remover hasta que se integre todo. Dejar templar.

Montar la nata con el azúcar y montar las claras a punto de nieve. Mezclar las dos cosas con la crema de limón relizando movimientos suaves y envolventes. Primero la nata montada y después las claras.

Para el montaje de la tarta la base debe haber enfriado por completo. Colocarla en el fondo del molde, repartir una capa de dulce de leche sobre la base. Verter encima la mezcla cremosa de limón y llevar al frigorífico hasta que cuaje por completo, como mínimo unas cuatro horas.

Para la foto serví una porción con sirope de fresa pero os aseguro que sin él la tarta también está buenísima.

Aunque tarde os invito a un trocito de mi tarta espero que os guste.



Batido de fresas, naranja y aloe vera

Estamos en plena temporada de fresas una de las frutas más ricas y que en casa más nos gustan.

En batido, con nata, con zumo de naranja, con unas gotitas de vinagre y azúcar, solas o de cualquier manera que se os ocurra es una manera dulce y riquísima de incluir fruta en  nuestra dieta.

A los beneficios saludables de la fresa les he añadido un aporte más de salud, el zumo de aloe vera puro Barunu.
 De todos es sabido lo buenísimo que es el aloe vera en nuestra piel, lo que quizá no conocemos tanto son todos los beneficios que nos puede proporcionar si lo incorporamos a nuestra dieta.
Refuerza el sistema inmunológico, combate la acidez estomacal y las molestias producidas por úlceras, regula la tensión arterial, es rico en vitaminas y minerales, funciona como laxante, antibactericida...en fin múltiples beneficios de los que os podéis informar ampliamente en ésta página  http://zumoaloevera.wordpress.com/  y también en su página de facebook: zumo de aloe vera barunu.

Existen dos versiones del zumo: natural con un  99.5% de aloe vera puro y con miel con un 90% . Para éste batido de fresas yo he utilizado la versión con miel lo que le ha dado un toque muy rico.



Un desayuno rico y sano, perfecto para encarar los días primaverales con ánimo y energía.




Ingredientes:
150 gr de fresa
el zumo de media naranja
1 yogur natural desnatado
200 ml. de leche desnatada
120 ml. de zumo de aloe vera Barunu con miel
Azúcar o edulcorante al gusto

Batir todos los ingredientes hasta obtener una consistencia cremosa en la que no se noten trocitos de fresa. Tomar lo antes posible que, como decían las abuelas, se le van las vitaminas.





En los últimos días algunas de vosotras me habéis hecho el honor de haber pensado en mí para otorgarme alguno de esos premios que van en cadena, lo agradezco muchísimo y lo siento porque tengo la costumbre de no seguir esas cosas. De todas maneras muchísimas gracias de nuevo, me siento muy halagada.

Bundt cake de vainilla y crema batida

La primera vez que vi un bundt cake me quedé impresionada por el maravilloso molde en el que estaba hecho y la forma tan preciosa y perfecta que le daba al bizcocho.

Desde ese día deseé uno de esos moldes como una posesa y le dí tanto la vara a mi sufrido marido que terminó sucumbiendo y regalándomelo para mi cumple. Ya sabéis, el que la sigue la consigue...

Mirad qué preciosidad


La "culpable"  de mi enamoramiento con éste tipo de moldes y de bizcochos fue Bea.
A través de su página conocí la historia de éstos bizcochos y el origen de los moldes de Nordicware; además tiene un post con consejos muy buenos para hacer el perfecto bundt cake.

A la hora de estrenar mi maravilloso molde la receta no podía ser de otra persona y ,como ella recomienda, seguí sus instrucciones punto por punto para que me saliera perfecto y así fue. Muchísimas gracias Bea, nos encantó

Escogí ésta receta porque en vez de utilizar mantequilla, utiliza nata montada y me parecía que le iba a dar un toque muy rico a la receta.

También usé otro de los regalos, la pasta de vainilla de Madagascar de Nielsen Massey que podéis encontrar aquí.

Preparé la mezcla con el accesorio de varillas de la amasadora aunque supongo que se puede preparar con la batidora o con la thermomix.


Ingredientes:
200 gr. harina
50 gr. maizena
2 cucharaditas de levadura Royal
3/4 cucharadita sal
285 ml. nata líquida para montar bien fría
3 huevos XL
200 gr. azúcar
2 cucharaditas de pasta de vainilla

Precalentar el horno a 175º.
Engrasar el molde con mantequilla o pincelarlo con aceite.
Tamizar la harina, harina de maíz, polvo de hornear, sal y reservar.
Montar la nata líquida y reservar
Batir los huevos a velocidad media-alta durante 3 minutos. Ir añadiendo el azúcar poco a poco,para que se integre con los huevos, la mezcla se airee y doble su volumen, éste proceso dura unos cinco minutos.  Cuando quede 1 minuto para acabar, añadir la vainilla.
Incorporar la mezcla de la harina a los huevos batidos en tres veces. Justo cuando no queden restos de harina, añadiremos la nata montada, también en tres veces hasta que esté bien integrada.
Verter la mezcla en el molde. Con la ayuda de una espátula verificar que no quedan burbujas de aire y que la masa ha entrado por todas las rendijas del molde.
Alisar la superficie. Meter en el horno y hornear entre 35-45 minutos aproximadamente, hasta que al pincharlo con un palillo éste salga limpio.


Dejar enfriar en el molde sobre una rejilla 10 minutos. Después de ese tiempo desmoldar sobre una rejilla y dejar enfriar completamente.

Y sale ésta maravilla, que es precioso se mire por donde se mire y que además está buenísimo


Flan cremoso de queso y fresas

El pasado día 14 fue mi cumpleaños y he recibido un montón de cosas con las que estoy como loca de contenta. Os enseño la foto para que se os pongan los dientes largos. Ahí está mi maravilloso molde para bundt de Nordicware que por supuesto ya he estrenado, lo veréis pronto.



La tarta de mi cumpleaños tuvo que esperar al fin de semana que es cuando tengo tiempo, pero en mi día no me quería quedar sin algo dulce para celebrar que ya he pasado el ecuador de la treintena, si es que eso merece una celebración...

Con unas fresas que tenía que utilizar cuanto antes, preparé este postre.
Hecho en la thermomix con sobres de cuajada se hace en un momento y queda un postre muy cremoso y muy rico.



Ingredientes:
200 gr. de fresas
200 gr. de queso crema
300 ml. de nata líquida
500 ml. de leche
150 gr. de azúcar
3 sobres de cuajada

Triturar las fresas hasta obtener un puré fino. Echar en el vaso de la thermomix todos los ingredientes y programar 90º V4 10 minutos.
Repartir la crema en vasitos o flaneras individuales y enfríar hasta que cuaje.



Más fácil imposible.


Tarta mousse de tiramisú

Estos últimos días han sido un poco caóticos, se han juntado varias cosas: estoy hasta arriba de trabajo ( y lo que me queda...), el peque ha estado pachucho de las anginas y yo estoy empezando ya con mi maravillosa alergia primaveral.


 Del trabajo no me quejo, faltaría más, las anginas de Lucas son gajes del oficio y mi alergia... bueno, algún defecto tenía que tener ¿no?

El caso es que éstos días no he tenido tiempo de pasarme por vuestras cocinas y ver las cosas ricas que habéis puesto últimamente, os pido mil disculpas y espero encontrar hueco para comentar vuestras maravillas más a menudo.

La receta de hoy es el postre italiano más famoso, el tiramisú. ¿Quién no ha probado alguna vez ésta cremosa combinación de mascarpone, bizcochos y café?





A mí me encanta pero he de reconocer que lo preparo poco porque siempre hay cosas nuevas que me tienta probar y así subir la receta al blog. Al final lo que me pasa es que uno de mis postres favoritos está sin publicar y eso no puede ser. Aunque lo he hecho en forma de tarta el sabor es el mismo que el tiramisú tradicional

El tiramisú es un postre que según dice la leyenda más extendida tiene su origen a mediados del siglo XX en la zona del Véneto y se cuenta que nació en los prostíbulos, como la puttanesca. Yo juraría que a los prostíbulos se va a otra cosa pero en fín...quizá Berlusconi lo que hacía era tomar clases de cocina y la opinión pública enseguida se puso a pensar maldades jajaja.




Ingredientes:
250 gr de mascarpone
200 ml de nata montada
3 claras de huevo
150 gr. de azucar
Un paquete de bizcochos de soletilla
250 ml de café sólo
Un chorrito de amaretto
6 hojas de gelatina
50 ml de leche.

Poner la gelatina a hidratar en agua fría. Mientras tanto batir las claras a punto de nieve con una pizquita de sal. Montar la nata y reservar.
En un cazo poner a calentar la leche, cuando esté caliente disolver en ella las hojas de gelatina. Dejar templar y añadir al mascarpone y mezclar bien.
A la crema de mascarpone añadir la nata montada, removiendo con cuidado de que no se baje y luego añadir las claras montadas con movimientos envolventes.
Para el montaje de la tarta disponer en la base de un molde desmontable una capa de bizcochos, remojarlos con el café al que se habrá añadido el amaretto. Echar una capa de crema, cubrir con bizcochos, remojarlos de nuevo y cubrir con la crema restante.
Refrigerar unas horas hasta que cuaje y desmoldar.
Una vez desmoldada yo le eché chocolate de cobertura fundido aunque también se puede espolvorear cacao en polvo.


Macarrones con salsa de tomate, queso y albahaca.

Una receta de pasta muy rápida y sencilla con ingredientes de ésta orilla del mediterráneo y con el gusto a Italia que le da la albahaca.

Nunca utilizo albahaca seca porque no da el mismo sabor que la fresca ni de lejos. Lo ideal sería tener en casa unas macetitas con las hierbas que más me gusten y así poder cogerlas frescas de la planta según las vaya necesitando pero cada uno tiene que saber sus limitaciones y yo sé que soy una pésima jardinera.
No hay planta que entre en mi casa que no termine al poco tiempo pidiendo la extremaunción.

Como soy tan desastre recurro a comprar hojas frescas pero no siempre las encuentro así que suelo tener en el congelador cubitos de pasta de albahaca para añadir directamente a las salsas.



Para preparar la salsa he usado passata porque tiene menos agua que el tomate triturado convencional, aunque si no la encontráis podéis usar el triturado.


Ingredientes:
80 gr de taquitos de jamón
300 ml. de passata
1 cucharadita de pasta de albahaca (4 o 5 hojas  troceadas)
1 cucharada generosa de queso crema
Aceite de oliva
Sal y pimienta
Pasta al gusto cocida

Ponemos la pasta a cocer y mientras tanto en una sartén ponemos a calentar una cucharada de aceite, echamos el jamón y cuando empiece a tomar color agregamos el tomate, dejamos reducir un poco, , añadimos el queso crema removemos para que se integre en la salsa, salpimentamos y por último echamos la albahaca. Añadimos la pasta cocida y escurrida, removemos para que la salsa se reparta bien y servir.