Lo de ésta mujer es alucinante, empezó como crítica gastronómica y ha terminado editando casi una decena de libros, cocinando en Downing Street, teniendo su propia línea de menaje y siendo poco menos que un mito erótico por la sensualidad que desprende en sus programas de televisión.
Viéndola cualquiera diría que ya pasa de los 50. Si su secreto son sus platos, me apunto ya mismo jajaja.
La tarta combina la humedad que le da la cerveza con el sabor del chocolate, el resultado es un intenso gusto a chocolate con un toque diferente y sútil de la cerveza.
Le tenía un poco de miedo pero he de reconocer que me ha gustado mucho, recién hecha es una especie de bizcocho suave y esponjoso pero con el reposo y el paso de las horas la tarta se asienta y se intensifica el sabor a chocolate.
Eso sí, la próxima vez haré la mitad de la receta porque salieron un montón de cupcakes y dos mini-tartas, una burrada...
He modificado un poco la cobertura con respecto a la receta original, en vez de queso crema he utilizado mascarpone y he aumentado la cantidad de nata que en la receta original era de 125 ml.

Aquí están algunos de los cupcakes sin cubrir, gracias a la cerveza y al bicarbonato suben un montón.
Ingredientes:
Para el pastel:
250 ml de cerveza Guinness
250 gr. de mantequilla ablandada
75 gr. de cacao
400 gr. de azúcar
140 ml. de creme fraiche
2 huevos
1 cucharadita de extracto de vainilla
250 gr. de harina
2 y 1/2 cucharaditas de bicarbonato
Para la cobertura:
300 gr. de mascarpone
150 gr. de azúcar glas
300 ml. de nata para montar
Poner a calentar la cerveza en un cazo sin dejar que hierva, fundir la mantequilla en ella y reservar.
En un bol grande mezclar el cacao, el azúcar, la harina y el bicarbonato.
En otro bol batir los huevos con la vainilla y la creme fraiche hasta obtener una mezcla homogénea, agregar ésta mezcla a la cerveza con mantequilla.
Añadir ésta preparación a la mezcla de los ingredientes secos y mezclar bien hasta que no queden grumos.
Verter en un molde y hornear en horno precalentado a 180º entre 45-60 minutos, en éste caso yo lo hice en moldes de cupcakes y estuvieron en el horno unos 35-45 minutos, más o menos. Ya sabéis que cada horno es un mundo y que el mejor método para saber cuando ésta listo es pincharlo con un palillo.
Refrigerar para que tome cuerpo y verter sobre la tarta completamente fría.
Aquí está la mini tarta que salió, con la crema simulando la espuma de la cerveza.



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